Cazadme diluido entre la niebla,
disperso en la incógnita celosa
de su timidez encubierta,

Cazadme y darme forma,
sentido y significado, o desistid,
mejor desistid,
suicidio de un propósito
frágil de su propia intención.

La supervivencia bebe de la inconsciencia.

Por eso te busco.
La crisálida de tus miedos
va a cortejarse con mis zozobras,
libérate, suéltate,
tengo una lista de preferencias
temblando en las pupilas.

Y ahora,
¿que es el vacío?, dice Panero.
vacío es la poesía
engañando los cielos.

Tú matando los segundos
con raciones de autoengaño y locura
en el apocalipsis de mis metas.

Tú arañando mis quimeras,
sueltas y libres,
Tú flirteando con el placer,
rescatando mi poesía
en custodia preventiva.

Tenías que volver y espantar estas claridades, estas certezas firmes que me mantenían seguro.

Y volvió la ruptura.
La indiferencia brotaba de
mis lágrimas sedientas.

Y se fue la cordura.
Y la conciencia lloraba
un amanecer sangriento
recién despierta.

Suspiro por la pequeña nota de una pequeña sinfonía entre las paredes milimétricamente delimitadas de un recóndito lugar excavado entre el hueco, entre la raíz desgarrada, entre el confín de una grieta, fosas ciegas de su profundidad, de lo que ahora ya no piensas, ni sientes, de tu luminosidad arrebatada, de tu sinfonía libre y ahora amordazada por mi cinturón sincero de palabras que sólo saben apretar.

Por aquí, la vacua sombra de una humanidad alienada hace aguas y tormento de prejuicios, normas e imposturas que, tarde o temprano, tenían que sangrar. Por aquí se hunden buques cargados del robo, cargados del hurto de lo que nunca sobrará en el alma encogida chillando de hambre. Por aquí, no suenan los clarines del imperio ni los tambores de piel marchita, por aquí no puede pisar la bota, ni es lícito deshojar la última belleza de una pequeña margarita.

Por aquí ya no somos chispa que tiembla por su efímera ausencia, somos luminarias crepitando bajo la piel nocturna que extienden constantemente con puñales hacia el cielo. Como lágrimas de fuego que,resbalando por tu tímido disfraz del hielo, disuelven la simple sencillez de tu matemática convenida. Como granos de arena que escapan de ser pirámide, de ser forma oprimida, nos movemos con un huracán temblándonos en el pecho, deslizándonos hacia la infinitud de nuestro vasto desierto, el que siempre nos perteneció y en el que fuimos algo.

Aquí, el intacto sentimiento de la esperanza se arremolina, con temor de ser realidad, en la frente de nuestros sueños tatuados.

No quieras tocarme

sin haber deslizado la huella de tu dedo,

fisgón y curioso, entre mi cuaderno de notas…

no sin pasar entre cada página ya existente y por tanto eterna, 

más eterna que mi otro cuerpo hecho de carne y hueso…

cuaderno que guardará mis fantasmas

celosos de su propia visibilidad,

para que puedas leer su silencio encarcelado

y desnudos y visibles los dejes,

libres y peligrosos, una vez más. 

 

No quieras saber más de mí sin recurrir a mi realidad escrita, a mis silencios ya justificados y rellenados entre esas lineas que lo explican todo, explicando cuando deje de hablar, explicando mi conformidad, quizá tímida y cobarde entre cada palabra, pero segura y protegida ante la tormenta de dolor que hacía afuera, ante esas borrascas de la emoción libertina, ante tanta sinceridad con las alas cortadas, ante tanto propósito encarcelado por una conveniencia vestida de miedo. 

 

Locura sería la de besarme, besarme sin haberte sentido participe de ese trocito de papel, de esa historia viva, preparada para un recuerdo que ahora es posible, no me beses sin sabor a poesía, ni me entregues tu saliva sin palabra de vuelta, sin versos recreando ese instante demasiado preciado como para resumir en: “fue todo bonito”. No, conmigo, no. 

 

Cuando extrañes en mi la palabra que salga de mi boca, busca en mi cuaderno, busca la hora, el minuto, el segundo mas reciente, busca ese dolor, busca esa euforia secuestrados cálidamente, todavía recientes, como polen recién caído en una flor preparada para absorber toda su esencia y generar vida, generar flores para la amargura o flores para el recuerdo de lo que fue bueno y digno de contar. 

 

Busca esa poesía en mí, esa poesía que muchas veces calla, muchas veces medita en un silencio la falta de su forma de expresión, otras veces sale liberada, como ahora, en prosa poética, más libre y cercana al sinfín de palabras necesario para edificar nuestro instante, nuestra emoción recién cazada, pues los aficionados a poetas nos escondemos entre las sombras más íntimas de esta jungla demasiado frenética, nos escondemos y cuando creemos oportuno salimos a cazar alguna imagen demasiado preciosa como para ser olvidada en la fragilidad de la memoria o la ceguera de nuestros sentidos, insuficientes y escasos para darle sabor al presente y eternizarlo….

cada vez más aliado con las dudas

que revisten la cara fácil de las certezas…

apego a los silencios delicadamente escuchados

entre esta loca sinfonía y las esperas, y las muertes del silencio.

ahora me refugio en este silencio que dice más cuando calla,

y mi libertad camina por un vasto cielo, envuelta en alguna nube

bullente de tormentas de la esperanza…

de vez en cuando bajo, y los oigo, y los juzgo, y los odio, y me odian…

su brisa apenas perturba la suave armonía

de mis prolongadas distancias hacia algún perdido alba. 

Esta mente quiere ordenarse,expulsar los fantasmas,los diablos 

quiere acallar la irracionalidad y matar de razón a la locura, 

quiere, pues, acabar con toda poesía. 

 

esta mente nostálgica de la ingeniería sentimental

ordena, prepara y estructura la memoria,

ubicándola exactamente en calendarios pasados

y apuesta por medir las emociones en latidos por segundo.

 

el arte muda su sabrosa voz de colores,

y

la inercia respirada entre el sollozo de un segundo

es ahora nuestro único alimento.

 

no enmudezcas voz poética

volverá el otoño, volverá 

con las grises tormentas de la locura,

como desesperado llanto celestial

demandado por la poesía del mundo. 

 

¡Sencilla la obra de vivir!

 

no tienes más que observar desde tu fortaleza inexpugnable

dejar a tu cuerpo que crezca, se desarrolle matemáticamente,

dejarlo fiel al desarrollo de una simple parábola invertida

puedes aprovechar tu tiempo, o dejar que se escurra, eres libre

las emociones? son un cóctel interesante para despejar la nada

tu libertad está en controlarlas, puedo reír, llorar o cantar

tu libertad también está en escoger la mejor manera de gastar tu tiempo,

es decir, libertad para decidir cómo morirte

libre, si me río del dolor y de la muerte

si me emociono, sólo un  pulso de agitación

en la línea imperturbable de mi memoria

si me emociono, me doy algo más de tiempo

el amor? dirán de todo,

es la asociación con quienes te hacen este paso más fácil

amor es asociación por interés, cuando nos enamoramos

sólo estamos intentando remar a contracorriente

de un río que termina por arrastrarnos, el amor es 

ese tiempo que dura tu obstinado esfuerzo frente a esa corriente

tu ingenuidad de no reconocer que todo termina por pasar

por eso el amor no es un acto racional

 

El tiempo pasa, vivas como vivas, te haces memoria en los años,

los años, que son una medida clara para contar lo de siempre, 

inventados para aferrarnos a algo y ponerle barreras a ese río que es la vida, 

río que fluye constantemente al mar donde todos somos el mismo

náufrago distante de lo que fue cuerpo, de lo que fue historia hecha vida

no hay más libertad que la de reconocer esto, y vivir conscientes de ello

la verdad biológica y un dios que ha muerto nos dicen: sé humilde!

no eres más distinto que ese árbol milenario con sus cicatrices y esos anillos

no más que esos leones fieros en su orgullo como el fuego,

al final todos somos sustancia que se extingue peleando

sustancia que existe mordiendo el vacío ,

sustancia que sobrevive quitándole espacio a la muerte indefinida

y ¿para qué tanta obsesión por el legado tatuado en la piel de la memoria?

 

Una carcajada brota de mi interior,

me digo a mí mismo: ¡qué sencillo es el vivir!